Dado que la manifestación más preocupante para el paciente es la pérdida de grasa en la cara, se han utilizado diferentes técnicas quirúrgicas que han puesto de manifiesto su efectividad y excelentes resultados con lo que significa para el paciente y su calidad de vida. Sin embargo, hay que tener en cuenta una serie de premisas antes de pensar en someterse a una técnica quirúrgica:
Los especialistas en cirugía tienen que valorar antes de recomendarnos una técnica u otra el grado de severidad de lipodistrofia, que se puede clasificar en leve, moderada y severa, también pueden valorar la zona en la que se localiza y su apariencia externa.
Una vez considerados los grados de severidad y las condiciones ideales de una sustancia de relleno, estaremos en condiciones de valorar mejor cuál de las disponibles en el mercado es la más adecuada para el paciente.
A la hora de aplicar una técnica de relleno se deberá tener en cuenta lo siguiente:
Inyecciones o implantes de polímeros sintéticos
Uno de los tratamientos utilizados con más frecuencia para revertir la lipoatrofia son las inyecciones o implantes faciales de polímeros sintéticos (ácido poliláctico, polivinilo, polimetil-metacrilato, silicona, etc.). Además de ser procedimientos sencillos y razonablemente seguros, han deparado buenos resultados estéticos a corto y medio plazo. Por ello, dichos procedimientos pueden ser muy beneficiosos en pacientes en quienes la lipoatrofia facial tenga importantes implicaciones psicológicas y sociales que mermen su calidad de vida.
Otra alternativa estética es el traspaso de grasa de alguna parte del cuerpo, normalmente el abdomen, a las mejillas. Esta técnica es costosa y los grados de éxito son variados.