Los métodos utilizados son muy variados: desde la autovaloración del paciente por medio de cuestionarios ideados con este fin, o la valoración por parte del médico que puede seguir diferentes criterios de evaluación.
Por todo esto debes ser abierto y sincero, mencionando a tu medico cualquier cambio corporal que hayas observado. Estos cambios físicos y la cantidad de grasas corporal pueden medirse.
Tu índice de masa corporal (IMC) puede calcularse para conocer la proporción de grasa corporal (utilizando las medidas de peso y estatura). Se pueden medir las extremidades, estómago, nalgas, etc. (mediciones antropométricas) durante un período de tiempo para evaluar si se está ganando o perdiendo grasa de ciertas zonas.
Además de la autovaloración del paciente que ha de realizarse de forma periódica, es necesaria la realización de un seguimiento por parte del médico, que puede tomar regularmente valores tan sencillos como el Índice de masa corporal, la medida de la cintura, el Índice cintura-cadera, y hacer una valoración clínica subjetiva de la lipodistrofia.
Otras pruebas pueden analizar específicamente el contenido de grasa en ciertas zonas del cuerpo. Se pueden realizar un escáner de resonancia magnética o una densitometría varias veces a lo largo de un período de varios meses o más. Ninguna de estas pruebas son invasivas ni dolorosas. Pueden aportar información útil para comprobar si los síntomas mejoran.
En cuanto a los métodos de medida más complejos, la tecnología diagnóstica de elección en estos momentos es la Densitometría radiológica de doble energía (DEXA), que hoy por hoy se está implantando, aunque no está disponible en todos los centros.
Los análisis de sangre también son otra opción, porque pueden emplearse para comprobar el nivel lipídico.