Tomar medidas preventivas frete a la lipodistrofia es especialmente relevante en pacientes que van a iniciar tratamiento antirretroviral. Hoy por hoy la estrategia más eficaz es pautar el tratamiento antirretroviral optimizando los resultados clínicos de control de la enfermedad, y el control de las alteraciones de la grasa, ya que algunos antirretrovirales están más asociados a la lipodistrofia que otros.
La prevención es aún más necesaria en pacientes coinfectados por Hepatitis C o hipertrigliceridemia, ya que ambas patologías se han asociado en algún estudio con un mayor riesgo de desarrollo de lipodistrofia.
Sabemos que la lipoatrofia es difícilmente reversible por lo que las intervenciones médicas deben dirigirse fundamentalmente a su prevención, evitando los fármacos que se relacionan claramente con ella.
La eficacia de otros fármacos tanto en el tratamiento de la lipoatrofia o lipohipertrofia es discutible. La cirugía se ha convertido en el momento actual en una técnica rápida para solucionar los estigmas relacionados con las alteraciones morfológicas tanto para la lipoatrofia como para la lipohipertrofia.
Irónicamente, los pacientes que experimentan los síntomas iniciales de lipodistrofia, a menudo, ignoran los signos y no se los mencionan a su médico. Se deben informar al médico de inmediato; aunque no se puede evitar que ocurra la lipodistrofia, se pueden manejar y minimizar algunos de sus síntomas.